Hábitos de autocuidado que puedes empezar en cualquier momento

El autocuidado se ha convertido en un tema recurrente de conversación en los últimos años. Existe un amplio consenso en que priorizar el propio bienestar puede ser todo un reto cuando la familia, el trabajo, los amigos y la comunidad también requieren nuestra atención. Si bien priorizarnos a nosotros mismos puede no resultar natural, es fundamental, ya que, en última instancia, nos ayudará a ofrecer lo mejor de nosotros mismos en nuestras demás relaciones y prioridades.
Al crear hábitos diarios de autocuidado, puedes reducir el estrés, disminuir el riesgo de enfermedades y aumentar tus niveles de energía. Incluso pequeños gestos de autocuidado en tu vida diaria, que se ajusten a tu horario, pueden tener un gran impacto.
Algunas maneras fáciles de empezar:
- Crea una rutina de sueño: El sueño influye en cómo te sientes emocional y físicamente. Dormir menos de siete horas por noche puede aumentar tus niveles de estrés y afectar tu salud mental.
- Objetivo de autocuidado: Intenta dormir entre 7 y 9 horas por noche y crea una rutina para ir a la cama en un ambiente tranquilo y apacible. Prueba aplicaciones como Calm, que ofrecen meditaciones guiadas nocturnas para ayudarte a conciliar el sueño.
- Aprende a decir “no” a los demás y “sí” a ti mismo: Cuando te sientes obligado a decir "sí" a algo cuando no tienes tiempo ni energía, esto puede provocar estrés, ansiedad, irritabilidad o incluso agotamiento.
- Objetivo de autocuidado: Date permiso para dejar pasar ciertas cosas. Practica decir "no" a las pequeñas cosas que te agotan y usa ese tiempo y energía para tus objetivos de autocuidado.
- Prioriza el autocuidado en tu rutina diaria: Aunque puede resultar difícil encontrar tiempo a lo largo del día para el autocuidado, es importante reservar ese tiempo para uno mismo.
- Objetivo de autocuidado: Ya sean cinco o treinta minutos, tómate un respiro de la rutina diaria. Sal a caminar, lee un libro, escucha un podcast, llama a un amigo o dedica unos minutos a la relajación para calmar tu sistema nervioso central.
Reserva tiempo en tu calendario solo para ti, como si fuera una reunión u otro compromiso. Y cúmplelo. Pon una alarma o pídele a un amigo o familiar que te acompañe en este proceso de autocuidado. Este apoyo mutuo puede ayudarte a mantenerte motivado.
- Objetivo de autocuidado: Ya sean cinco o treinta minutos, tómate un respiro de la rutina diaria. Sal a caminar, lee un libro, escucha un podcast, llama a un amigo o dedica unos minutos a la relajación para calmar tu sistema nervioso central.
- Mueve tu cuerpo: Incorporar el movimiento a tu rutina diaria mejora tu estado de ánimo y reduce el estrés y la ansiedad. Quizás no puedas ir al gimnasio todos los días, pero puedes incluir el movimiento de maneras sencillas.
- Objetivo de autocuidado: Cada día, realiza alguna actividad como dar un paseo, practicar yoga de 10 a 20 minutos, hacer jardinería, jugar al baloncesto con tus hijos o incluso incorporar algunos ejercicios con el propio peso corporal, como sentadillas. Realiza una actividad (caminar en el sitio, sentadillas, plancha, saltos) durante un minuto cada hora para desconectar y mantenerte activo.
- Practica la gratitud para mantenerla siempre presente: Es fácil perder la perspectiva general cuando los días son largos y ajetreados, y se confunden entre sí.
- Objetivo de autocuidado: Dedica un momento cada día a recordar las cosas por las que estás agradecido. Intenta anotarlas en un diario para que puedas releerlas como recordatorio.
Puede que te lleve algún tiempo incorporar estas prácticas a tu rutina diaria, pero cuanto más integres el autocuidado en tu vida, ¡más crecerás y prosperarás!
Referencias
https://www.nimh.nih.gov/health/topics/caring-for-your-mental-health